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Benzodiacepinas en insomnio y ansiedad
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Una mujer de 68 años lleva 12 años tomando lorazepam 1mg cada noche para dormir. Lo tiene “perfectamente controlado” y no quiere dejarlo. El consenso científico lleva décadas recomendando uso máximo de 4 semanas. La práctica real incluye prescripciones crónicas de años. Este caso analiza por qué la brecha persiste y qué significa para la consulta.
Presentación del caso
Mujer de 68 años. Insomnio de inicio desde hace más de 15 años, inicialmente situacional tras fallecimiento de su marido. Lleva 12 años con lorazepam 1mg nocturno prescrito inicialmente por su médico anterior. Dice dormir bien con él y que sin él "no puede". Niega ansiedad diurna significativa. Sin deterioro cognitivo evidente en consulta. Acude para renovación de receta.
Los 7 pasos
Información no consciente
Mecanismos estructurales relevantes en este caso: el uso masivo de benzodiacepinas en España tiene un origen histórico documentado: la promoción activa por parte de la industria farmacéutica desde los años 60-70, cuando el perfil de dependencia no estaba bien establecido. La normalización de la prescripción crónica quedó instalada en la cultura clínica antes de que se conocieran los riesgos. España tiene una de las tasas de consumo de benzodiacepinas más altas de Europa — un dato que no refleja una mayor prevalencia de ansiedad sino una mayor inercia prescriptora. El sistema de incentivos no premia la desprescripción ni financia la TCC-I.
Este caso ilustra que la brecha entre evidencia y práctica no siempre se cierra con más información al médico. A veces requiere cambios en el sistema — disponibilidad de alternativas terapéuticas, tiempo de consulta, incentivos — que están fuera del control del clínico individual.
Última revisión: abril 2026