PROPUESTA A SEMFYC SEMFYC DE APOYO A LIBRO de Benjamín Pérez Franco y Augusto Saldaña

 

“CUIDADOS DE SALUD EN UN MUNDO GLOBAL”

 

EJEMPLOS DE CONTENIDOS

 

 

 

EJEMPLOS DE CONTENIDOS

 

La saudade de la enfermedad y el sufrimiento

 

La temática recurrente del fado portugués es la melancolía, la nostalgia o las historias cotidianas, con sus amores y desamores, pero con el denominador común de trasmitir al oyente fatalismo y frustración o lo que llaman saudade. Expresa un sentimiento afectivo primario, próximo a la melancolía, estimulado por la distancia temporal o espacial a algo amado y que implica el deseo de resolver esa distancia[1]. A menudo conlleva el conocimiento reprimido de saber que aquello que se extraña quizás nunca volverá. En palabras del escritor portugués Manuel de Melo la saudade es como un «bem que se padece e mal de que se gosta» (bien que se padece y mal que se disfruta). El sufrimiento pasa a ser reforzado de este modo por una especie de “regodeo” en el propio dolor, en el propio sufrir.

La enfermedad en un cierto nivel de realidad (bajo una forma de ver la vida) podría entenderse como cualquier experiencia que nos produce o nos puede producir sufrimiento a nosotros o a los demás. Pero, siguiendo el concepto de saudade podría entenderse como una distancia entre el sufrimiento actual y el bienestar que se marchó. La enfermedad así podría ser vista como la distancia que hay entre lo que ocurre y lo que creemos que debería ocurrir.

En un nivel de realidad más incluyente, la salud real, la vida real, incluye lo que nos gusta y lo que no nos gusta mientras no tenga remedio. La vida “normal” también incluye, pues, lo que no nos gusta y echar de menos de una manera algo morbosa (regodeo en el propio sufrimiento) lo que nos gusta es una forma de aumentar el sufrimiento producido por lo que nos desagrada.

Las emociones no son ni buenas ni malas, simplemente son necesarias para la sobrevivencia. El pensamiento, en forma de creencias que interpretan el sufrimiento como algo que no debería estar ocurriendo ahora mismo, es la causa de la cronificación de las emociones desagradables en forma de sentimientos que llamamos negativos, como la depresión y la ansiedad.

Las enfermedades no son buenas ni malas vistas en una escala de tiempo geológica, son necesarias para la evolución universal

Igual que con la enfermedad humana, podríamos preguntarnos si los incendios son buenos o malos.

Como explica el profesor Juli G Pausas en su libro Incendio forestales (CSIC / La Catarata, 2012),[2] la ecología del fuego ha demostrado que los incendios forman parte del ciclo biológico de la historia de la Tierra y tienen, sorprendentemente, decisivas positivas consecuencias para la biodiversidad. En la publicación El Cultural, se le pregunta si los incendios son naturales y si han formado siempre parte del ecosistema. A lo que el experto responde:

«Sí, los incendios son procesos naturales, como la lluvia o la depredación. Desde el origen de las plantas terrestres (hace más de 400 millones de años) existen incendios. Dependiendo de las zonas y las épocas, la frecuencia y la intensidad de éstos ha ido variando. Como los incendios tienen efectos directos en las plantas, éstas se han ido adaptando a lo largo de la evolución a resistir y a persistir a los diferentes regímenes de incendios, y esa variedad de adaptaciones genera biodiversidad. Por lo tanto, se puede afirmar que parte de la biodiversidad de las plantas se debe a los incendios. Además, los incendios generan paisajes heterogéneos, y esa heterogeneidad de ambientes permite también una diversidad de fauna. Por ejemplo, sería muy difícil entender la presencia de elefantes o jirafas en la sabana africana si no hubiera incendios frecuentes en esos ecosistemas. Lo mismo pasa con otras muchas especies de animales amantes de espacios abiertos. De hecho, los cuatro ecosistemas mediterráneos donde tienen incendios frecuentes (la Cuenca Mediterránea, California, Sudáfrica y Australia), están dentro de la lista de zonas que se consideran puntos calientes de biodiversidad a escala global. Por lo tanto, podemos decir que los incendios recurrentes en estos ecosistemas no han reducido la biodiversidad, y además hay evidencias que sugieren que esa elevada biodiversidad está en parte relacionada con la elevada frecuencia de incendios».

¿Y, entonces, los pirómanos…?

Víctor Resco de Dios y Matthias Boer (profesores universitarios) son entrevistados en la publicación «The Conversation» en una entrada titulada: Los pirómanos no son la causa de los grandes incendios forestales.[3]

«Los incendiarios no son la causa de los grandes incendios forestales. Tampoco lo son las colillas, los tendidos eléctricos, los estercoleros ni las negligencias agrícolas. Ni tan siquiera un pirómano tiene la capacidad de provocar un incendio. Estos factores solo crean la ignición. Pero un incendio no es una ignición.

Un gran incendio forestal resulta de mezclar, como en un cóctel, cuatro ingredientes: combustible (léase estructura de la vegetación), humedad, ignición y meteorología. Y al igual que en cualquier cóctel, aquí también resulta importante el orden, o la secuencia y escala temporal, de cada uno de estos elementos. La ignición es el penúltimo factor y, aunque imprescindible, su origen o causa es casi anecdótica y de escasa trascendencia para el problema de los grandes incendios.»

La misma espiroqueta que produce la sífilis permitió nuestro origen (el de los seres pluricelulares) haciendo una endosimbiosis con las arqueas que las dotó de mitocondrias y los cloroplastos para lograr así el almacenamiento de la energía y el aprovechamiento de la luz solar.

Por supuesto, que hay que actuar para cambiar aquello que nos hace sufrir, pero mientras cambia no tiene remedio, y aceptarlo como ocurre, es un eficaz antídoto contra el sufrimiento.

 

Ejemplos de gráficos (dibujos y esquemas) a realizar por Augusto Saldaña

 

Soltando los deseos no realizables en este mismo instante

 

El sufrimiento depende de la historia en que lo envolvamos

 

Saudade es echar de menos al amigo que se fue o a la salud que se fue

La vida no tiene por qué entregarnos nada en particular

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Salud comunitaria: un universo de relaciones

 

Según Edgar Morin[4] “todos tenemos una identidad genética, cerebral y afectiva común a través de nuestras diversidades individuales, culturales y sociales. Somos producto del desarrollo de la vida donde la Tierra ha sido matricial y putativa. Finalmente, todos los humanos, desde el siglo XX, viven los mismos problemas fundamentales de vida y muerte y están unidos en la misma comunidad de destino planetario. Por esto, es necesario aprender a «estar-ahí» en el Planeta. Aprender a estar-ahí quiere decir: aprender a vivir, a compartir, a comunicarse, a comulgar; es aquello que sólo aprendemos en y por las culturas singulares. Nos hace falta ahora aprender a ser, vivir, compartir, comulgar también como humanos del Planeta Tierra. No solamente ser de una cultura sino también ser habitantes de la Tierra… Es necesario enseñar, ya, no a oponer el universo a las partes sino a ligar de manera concéntrica nuestras patrias familiares, regionales, nacionales y a integrarlas en el universo concreto de la patria terrenal”.

Cada vez que late mi corazón, un nuevo impulso de sangre cargada de oxígeno se dirige a recargar todas las células del cuerpo en forma de ATP, mediante la respiración celular. Este transporte solo es posible porque la molécula de la sangre denominada Hemoglobina contiene, además de la proteína denominada globina, una molécula esencial para la distribución del oxígeno, tomado, por los pulmones, de las plantas, que es el grupo Hemo y que está constituido por un átomo de hierro enlazado a cuatro átomos de oxígeno. De las células del cuerpo recoge el anhídrido carbónico que luego devolverá a las plantas y de ellas volverá a tomar el oxígeno.  El grupo hemo realiza esta función vivificadora en casi todas las clases de células, incluidos animales vegetales, hongos y bacterias. Y todos los seres vivos obtienen el 100% del Hierro, imprescindible transportista del oxígeno, como hemos visto, de las estrellas masivas, que cuando explotan debido a un exceso de gravedad, diseminan por todo el universo el hierro producido en su núcleo a causa de la fuerza gigantesca que ejerce la gravedad, sobre todos los átomos de la estrella. Este hierro atravesando las galaxias, llega a nuestra tierra -y no llega de ningún otro sitio-y a nuestra sangre. Así que la misma ley de la gravedad que comprime a los átomos del núcleo de la estrella hasta convertirlos en hierro, permite que existamos como seres vivos en una inconmensurable red de interrelaciones que constituye el universo.

La separación entre cuerpo individual y comunidad-contexto es práctica, a veces, pero es ficticia tanto a nivel experiencial como a nivel científico, como hemos visto en el ejemplo del hierro. Por tanto, la comunidad (que empieza en la familia, pero se extiende sin fronteras a toda la humanidad y a todo el resto de la materia animada e inanimada) es tan digna de cuidado como el propio individuo, o, más exactamente, cualquier cuidado es un único cuidado y cuida de todo, aunque se inicie en un momento y lugar concretos. En un contexto de seres entrelazados, no es posible cuidar algo sin cuidar todo lo demás. Cuidar o acompañar amorosamente significa ver al otro y lo otro como formando parte del mismo contexto, no separado de “mi contexto», que es el mismo que el de todo lo demás. Cuidarme a mí y cuidar el contexto también es cuidar de los demás… y viceversa.

 

 

Ejemplos de gráficos (dibujos y esquemas) a realizar por Augusto Saldaña

 

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El diagnostico…, siempre depende…

 

Cuento popular en varias tradiciones del mundo.

“Un granjero vivía en una pequeña y pobre aldea. Sus vecinos le consideraban afortunado porque tenía un caballo con el que podía arar su campo. Un día el caballo se escapó a las montañas. Al enterarse los vecinos acudieron a consolar al granjero por su pérdida. “Qué mala suerte”, le decían. El granjero les respondía: “mala suerte, buena suerte, quién sabe”.

Unos días más tarde el caballo regresó trayendo consigo varios caballos salvajes. Los vecinos fueron a casa del granjero, esta vez a felicitarle por su buena suerte. “Buena suerte, mala suerte, quién sabe”, contestó el granjero.

El hijo del granjero intentó domar a uno de los caballos salvajes, pero se cayó y se rompió una pierna. Otra vez, los vecinos se lamentaban de la mala suerte del granjero y otra vez el anciano granjero les contestó: “Buena suerte, mala suerte, quién sabe”.

Días más tarde aparecieron en el pueblo los oficiales de reclutamiento para llevarse a los jóvenes al ejército. El hijo del granjero fue rechazado por tener la pierna rota. Los aldeanos, ¡cómo no!, comentaban la buena suerte del granjero y cómo no, el granjero les dijo: “Buena suerte, mala suerte, ¿quién sabe?”.

 

La salud real «ocurre» durante la vida cotidiana, integrando los problemas, las soluciones, el sufrimiento y la felicidad en un mismo TODO VITAL. Todo lo que ocurre en la vida está relacionado y solo puede parcelarse en un nivel conceptual, y pragmático pero esta separación no existe en la realidad sino solo en nuestra mente, de modo que entre las fronteras de los conceptos clásicos se encuentras infinitos nuevos conceptos que pueden aportar valor al mapa de la salud que convencionalmente hemos ido construyendo.

La salud y la enfermedad son conceptos, creencias, historias, no vivencias, y, por tanto, sujetos a diferentes interpretaciones alternativas que pueden generar diferentes niveles de sufrimiento.  Todo lo que nos rodea es sano o insalubre según como lo miremos.

La vida es una y siempre está en movimiento y, por tanto, todo juicio diagnóstico es siempre parcial y provisional.

 

Ejemplos de gráficos (dibujos y esquemas) a realizar por Augusto Saldaña

 

En un nivel de realidad biomédico tradicional la salud y la enfermedad pueden ser definidas de una manera específica y estática, pero, en un nivel, holístico, global, el concepto salud-enfermedad no está tallado en piedra, ni dibujado en la arena, ni siquiera espumando en el agua. Es un proceso intangible e impensable. Es dinámico y complejo. No es reducible a unos ciertos códigos registrables en un ordenador, aunque en cierto nivel de realidad (la cultura médica gerencial, por ejemplo) pueda ser preciso utilizarlos; ¡sin abusar, por supuesto!

En un nivel de realidad más incluyente, el MdF debe mirar sin prejuicio ninguno (desde la intuición) la historia del paciente, no como algo interpretado sino como algo nuevo, desconocido, misterioso, trascendente, sorpresivo… En un nivel de realidad más incluyente, el médico, el paciente y la familia deben actuar como investigadores y descubridores de nuevos significados que aporten nuevas comprensiones para todos (significados transdisciplinares-emergentes).

Ejemplos de gráficos (dibujos y esquemas) a realizar por Augusto Saldaña

 

 

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La entrevista sin entrevistador ni entrevistado

 

La comunicación ya es el mundo por sí misma y la división en emisor, receptor y mensaje solo puede verse así de una manera pedagógica. Realmente la existencia, el universo, no tiene elementos constituyentes que se comunican entre sí, sino que lo que llamamos comunicación es la conceptualización que hacemos del hecho de ver el mundo dividido en elementos separados que tienen que comunicarse. ¡No hay partes que se comunican, todos los presuntos elementos de la comunicación constituyen una misma cosa!

En el diálogo transpersonal (más allá de mis prejuicios personales), no te impongo mi visión, no asumo la tuya, no te intento convencer de tener una visión más razonable, no intento ceder un poco para que tú cedas otro poco, no intento ponerme en tus zapatos para empatizar contigo y conocerte mejor con cualquier objetivo, no trato de adaptarme a ti o ayudarte o capacitarte por lástima o por reforzar mis creencias y deberes morales adquiridos culturalmente. EL diálogo transpersonal es la compasión verdadera. Es ver al otro como no separado de uno mismo. Para ello hay que ir abandonando las ideas egocéntricas por otras más mundo-céntricas.

La terapia del diálogo abierto transdisciplinar (equivalente al diálogo transpersonal)- impulsada en Finlandia está consiguiendo los mejores resultados entre pacientes con psicosis en todo occidente. El 85 % de recuperación. El 70 % de los pacientes nunca recibieron antipsicóticos. Tras la aplicación continuada de la Terapia de Diálogo Abierto en Laponia solo se registran dos o tres nuevos casos de esquizofrenia cada año en la región, un 90% menos respecto a principios de los ochenta. El 80% de pacientes con psicosis se muestran “asintomáticos” a los cinco años y la misma proporción trabaja, estudia o busca empleo mientras que solo el 20% reciben pensión por discapacidad. Durante el proceso, dos tercios no recibieron medicación y a largo plazo apenas un 30% siguen tomando neurolépticos, es decir, antipsicóticos.

Para establecer un diálogo transpersonal se hace preciso descentrarse de los pensamientos y especialmente de los prejuicios y dejar actuar libremente a la intuición. Partir del monólogo transpersonal en lugar del personal permite incardinarse en un diálogo transpersonal, donde el objetivo no es reforzar mi yo sino construir algo nuevo de forma conjugada con el universo, que puede tomar forma de otra persona o de un bosque, o de un animal, etc. Es un diálogo holista y ecológico. Lo que hace el diálogo transpersonal es codescubrir entre los interlocutores una nueva visión para ambos. En este proceso ambos se sienten ayudados, tanto el que presuntamente ayuda, como el presuntamente ayudado. No tengo que dar las gracias a mi mano por darme de comer.

No tengo necesidad de sentir lástima por los demás porque son perfectos como son, al igual que yo ¿Quién soy yo para sentir lástima por nadie? El universo hace su trabajo y en este se incluye mi deseo de ayudar en una forma práctica (la solidaridad ha facilitado el surgimiento y desarrollo de la vida según nos explica muy bien la gran bióloga Lynn Margulis con su descubrimiento de la endosimbiosis), pero no me obliga a sufrir por ello, que es lo que conlleva tener lástima.

 

Ejemplos de gráficos (dibujos y esquemas) a realizar por Augusto Saldaña

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La incertidumbre: la lucha entre Eros y Tánatos

 

En términos generales, la incertidumbre hace alusión a lo indeterminado, accidental, aleatorio, a la ausencia de principios únicos sobre los cuales apoyar nuestras acciones, reacciones o pensamientos. Es un área nebulosa que envuelve nuestra existencia sometiéndonos, en cierta medida, al torbellino del caos.

Durante las décadas de los años 60 y 70 del pasado siglo, un grupo de pensadores, entre los que sobresalen autores como Gaston Bachelard, François Jacob, Edgar Morin, Michel Serres y otros, emprenden la tarea de promover una construcción unificada de la ciencia, donde el hombre, el contexto sociocultural y los fenómenos naturales aparecen como una unidad indisoluble, y donde todo depende de todo -el “paradigma de la complejidad”. No se trata de buscar una teoría que unifique todo, sino de encontrar un procedimiento para descubrir y gestionar las relaciones entre las cosas en lugar de centrarse en sus diferencias.

Resultan ser inspiradores y desencadenantes de este modo de ver las cosas los aportes científicos de la mecánica cuántica (Heisenberg), la teoría de la relatividad, (Einstein), la teoría del caos (Prigogine, Lorentz, Feigenbaum, Mandelbrot) y la cibernética (Norbert Wiener, Gregory Bateson, Heinz Von Foerster,), entre otros. Con todo esto se pone en duda una cierta visión inocente del progreso científico y económico indefinidos y, también, el papel absoluto de la ciencia y la razón para dirigir este proceso.

La historia avanza por atajos y desviaciones y, como pasa en la evolución biológica, todo cambio es fruto de una mutación, a veces de civilización y a veces de barbarie. Todo ello obedece en gran medida al azar o a factores impredecibles.

Según Morin [5] la fulminante revelación de los trastrocamientos que estamos presenciando con la epidemia de COVID es que todo cuanto nos parecía separado está entrelazado; y es que una catástrofe sanitaria convierte en catástrofe en cadena la totalidad de lo que es humano. Se ha repetido continuamente que la epidemia de COVID es una sindemia, un conjunto de epidemias superpuestas, pero en realidad, todas las epidemias que ocurren en la vida son sindemias porque todo está entrelazado, aunque no conozcamos bien cómo se producen estos lazos. Lo que ha hecho la epidemia de COVID es poner de manifiesto, desvelar, esta cascada de epidemias que no son otra cosa que la parte desagradable de la vida para los seres humanos que, simplemente, constituyen una de las infinitas formas que toman la vida y el universo. Dice Morin: “la llegada de un imprevisto era previsible, pero no así su naturaleza”. Esta pandemia, se dice ahora, era un imprevisto. Pero sí era previsible, como lo afirma Morin y también no pocos científicos dedicados al estudio de los virus y estuvo en la imaginación de algunos escritores y cineastas que, antes de 2020, habían descrito algo semejante. Y nos recuerda que la imprevisibilidad perdurará indefinidamente. Dice Morin “Aunque podemos retardar la muerte por el envejecimiento, no podremos, jamás, eliminar los accidentes mortales en los que nuestros cuerpos serán aplastados, nunca podremos deshacernos de las bacterias y los virus que sin cesar se automodifican para resistir a los remedios, antibióticos, antivirus y vacunas” y, también “Después de la epidemia vendrá la aventura incierta en que se desarrollarán las fuerzas de lo peor y las de lo mejor; estas últimas, aún son débiles y están dispersas. Sepamos en fin que lo peor no es seguro, que lo improbable puede acontecer, y que en el titánico e inextinguible combate entre los inseparables enemigos que son Eros y Tánatos siempre es sano y tónico tomar partido por Eros”

Navegamos en un océano de incertidumbres en el que hay algunos archipiélagos de certezas, no viceversa.

En los cuidados de la enfermedad y la salud, no es posible evitar la incertidumbre, por eso es preciso transformar la incertidumbre que nos hace temer por los futuros eventos propios o de los demás en curiosidad-asombro-veneración y, desde ahí, gestionarla. Se hace preciso añadir al reconocimiento de patrones y a la a la reflexión la asombrada aparición de la intuición. La mirada desprejuiciada y ausente de pensamientos. Y se precisa también estar en alerta continuada para detectar, en cada observación que hacemos, el entrelazamiento de todo lo que existe y de su continuo cambio. La incertidumbre no es buena ni mala; lo que nos hace sufrir no es la incertidumbre sino la necesidad de no tenerla, lo cual es imposible en un mundo en continuo cambio. Desde esa incertidumbre podemos avanzar hacia una relación solidaria y transdisciplinar con todos los agentes del planeta que trabajen por una organización de la sociedad que esté basada y se inspire en una visión entretejida de la naturaleza y la sociedad. Pese a nuestros intentos, tendremos que aceptar que la incertidumbre siempre seguirá presente: a veces ganará Eros y a veces Tánatos.

Ejemplos de gráficos (dibujos y esquemas) a realizar por Augusto Saldaña

 

 

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La sanación: abordando el dolor y el sufrimiento normalizándolos en la vida cotidiana

 

Científicos como Nicolescu, Bohm y Morin coinciden en señalar que el ser humano tiene que integrarse a la armonía cósmica, entendida como “la esfera de la inmersión del hombre en la naturaleza, la cosmología de la ciencia y de la religión”. La vida sana no se diferencia de la vida enferma por sus contenidos sino por la perspectiva desde donde se vive, desde donde la vida indica no desde donde tú indicas. La sanación implica, como primer paso, un cambio de perspectiva desde posar la mirada en un sujeto enfermo a una mirada global hacia un universo ordenado.

En el sexto libro de Meditaciones, el emperador sabio, Marco Aurelio, se da a sí mismo (y a nosotros) una orden para tener en mente una idea importante. «Medita a menudo», escribe, «sobre la interconexión y la interdependencia mutua de todas las cosas en el universo». Él está hablando del concepto estoico de Simpatheia, la idea de que «todas las cosas están entrelazadas y, por lo tanto, tienen una afinidad mutua». Lo que tú eres y lo que los demás son, visto desde el punto de vista del contexto global, no puede tener defectos, es lo que es, y eso es lo más valioso que puedes compartir con todos los que te rodean tanto para sanarte a ti mismo como para sanar a los demás.

La conciencia de estar vivo nunca enferma, lo que calificamos o conceptualizamos como enfermedad es sustituible por otros conceptos alternativos que generen menos sufrimientos. Se precisa curar no solo el cuerpo sino el pensamiento también, haciéndole más inclusivo del universo.

Muchas veces, lo importante no es encontrar soluciones sino dejar de ver problemas donde no los hay.

Percibimos, el mal, el dolor y el miedo. Y, la mente busca mil caminos (habitualmente enlazando una cadena de pensamientos interminable) para tratar de escapar, sin poder lograrlo y con el sufrimiento consiguiente ¿Qué alternativa le queda a la mente? Estar más pegadita a la honestidad de la consciencia, de la verdad real y no imaginada. No dejar de mirar al escenario temido tal y como es, sin fantasías, y contemplar abiertamente como la vida en cambio permanente hace su labor.

¡No se trata de parar la mente y la razón curativa y sanadora sino de mirar a través de ella y ver más allá del dolor micro!

Ayudar a los pacientes a relativizar sus problemas de salud en el contexto de un cosmos que no puede sanar ni enfermar.

 

El Buda Gautama dijo que “El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional”. En un nivel de realidad más incluyente, «no comerse demasiado el coco con el dolor», puede ser más útil que el sobretratamiento puramente biológico incluido el tratamiento farmacológico con analgésicos.

 

Recomendaciones para reflexionar con el paciente

 

  • Es preciso mirar a través del “malestar personal” para ver el orden global.
  • La vida sana no se diferencia de la vida enferma por sus contenidos sino por la perspectiva desde donde se vive, desde donde la vida indica no desde donde tú indicas.
  • La salud y la enfermedad son conceptos, creencias, historias, no vivencias, y por tanto, sujetos a diferentes interpretaciones alternativas que pueden generar diferentes niveles de sufrimiento.
  • La vida no nos reserva nada especial, solo ocurre lo que ocurre, ahora, eso sí, es emocionante porque siempre lo que ocurre, mirado aquí y ahora, siempre es nuevo.
  • La genética y la cultura determinan nuestros pensamientos, decisiones y acciones, no somos, pues, culpables ni merecedores de nuestros resultados en salud, ni personalmente ni de nuestros pacientes o personas cuidadas y acompañadas.

 

 

Ejemplos de gráficos (dibujos y esquemas) a realizar por Augusto Saldaña

 

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Abordando la muerte que genera vida

 

En la letra de la canción de Serrat “cantares” se habla de el súbito quiebro de las pompas de jabón. Aunque no sepamos ni lo que es el jabón ni lo que es el aire como metáforas de la vida y la muerte, las pompas, nacen y se quiebran.

Vida y muerte solo son conceptos y como tal un producto racional de la mente. La muerte, aparentemente individual, es la de las ideas y, específicamente, la idea de identidad propia aparentemente más estable, pero en continuo cambio como el resto de las ideas. El miedo a la muerte propia y a la de los demás, es en realidad el miedo a perder lo que consideramos nuestra identidad, o sea un concepto, una idea.

La vida y la muerte son dos caras de una misma moneda: todo nace y muere continuamente en el vacío. El binomio «muerte-vida» es solo un solo un concepto que cuando une los otros dos subconceptos apunta mejor a la realidad porque sintetiza y considera el tercero incluido. La «muerte-vida» es solo una conceptualización, es el mapa y no la realidad. Un mapa con líneas divisorias entre vida y muerte que no existen en la realidad. Artificiosamente, subdividir el TODO indivisible en vida y muerte.

Creer en la muerte de otro (un ser querido, por ejemplo) es disminuir al otro, es mantener la creencia, por un lado, de que el otro tiene una existencia independiente del contexto y, por otro lado, creer que al contexto le falta algo, lo que es imposible en ambas situaciones. Ni el otro existía antes de forma independiente, ni ahora el contexto ha menguado en absoluto, solo se ha transformado.

Lo único que hay que temer de la muerte es el temor que inspira, y éste, desaparecerá con la propia muerte del sujeto separado.

 

Ejemplos de gráficos (dibujos y esquemas) a realizar por Augusto Saldaña

 

 

 

Cuidarse para cuidar, el Wu Wei de los cuidados

 

Acompañar a quien sufre no es responsabilizarse de su salida del sufrimiento; tampoco sufrir con él; tampoco juzgar o dirigir su lucha: consiste, simplemente, en respetar la confusión y el desorden creados por el proceso de sufrimiento para que la persona acompañada se impregne de nuestro respeto por la vida que en este momento está presentando sufrimiento.

La mejor manera de ayudar a que nuestros pacientes sean felices es conservando nuestra propia felicidad en la consulta. Pensar que la ayuda se puede prestar de muy diversas maneras, además de las que hemos aprendido y la que vemos en nuestro entorno sanitario.

Entender que la lógica del paciente y la mía son diferentes.

Podemos “descargar” una gran parte de nuestro “esfuerzo personal sanador” en el rio de la vida, lo que no consiste en la negación del cuerpo enfermo, sino en asumir la ausencia de un protagonista personal para ese cuerpo. No es preciso creerse más responsables que nadie de la felicidad de nuestros pacientes. Podemos así pasar de cuidador respetable o Superman a confiar más en la vida; de brillante cuidador a crear el brillo con los demás.

No es posible cuidar de algo particular sin cuidar de todo lo demás porque todo está unido. Cuidar o acompañar amorosamente se deriva de ver al otro como formando parte del mismo contexto. Cuidarme a mí y cuidar del contexto, también es cuidar de los demás.

No hay que preocuparse demasiado por las cosas que no tengan remedio accesible.

  • Al observar en calma y profundidad un ecosistema natural vemos que hay cambio, que está en movimiento y hay armonía, todo está interrelacionado y, por tanto, en su lugar a un nivel macro, comportándose de acuerdo con su naturaleza.
  • En lugar tomar todas las responsabilidades y decisiones según las consecuencias que prevemos sobre un ego individual, podríamos actuar, cada vez más conjuntadamente con la vida, viendo como es la vida la que actúa a través de nosotros
  • Los resultados están en el futuro. En el presente solo hay lo que hay, incluso cuando se dirige a un resultado, pero estoy más centrado en lo que hago que en su resultado, no se trata de resignarse sino de no apegarse al resultado.

 

Ejemplos de gráficos (dibujos y esquemas) a realizar por Augusto Saldaña

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[1] Farrell, Patrick (2006). Portuguese saudade and other emotions of absence and longing. In Bert Peeters (Ed.), Semantic primes and universal grammar: Empirical evidence from the Romance languages (pp. 235-258). Amsterdam: John Benjamins. DOI: 10.1075/slcs.81.16far

[2] Juli G Pausas en su libro Incendio forestales (CSIC / La Catarata, 2012), https://www.researchgate.net/publication/315425060_Incendios_Forestales_de_Juli_G_Pausas_2012_ISBN_978-84-8319-714-1978-84-00-09492-8_Catarata_y_CSIC_Madrid_Espana

[3] Resco V, Boer M. Los pirómanos no son la causa de los grandes incendios forestales. The Conversation. 1 julio 2019 22:06 CEST. https://theconversation.com/los-piromanos-no-son-la-causa-de-los-grandes-incendios-forestales-119609

[4] Edgar Morin: Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Publicado en octubre de 1999 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura – 7 place de Fontenoy – 75352 París 07 SP – Francia

[5] Festival de Incertidumbres. Publicado el día 21 de abril de 2020 en la serie Tracts de crise de ediciones Gallimard con el número 54https://tracts.gallimard.fr/fr/products/tracts-decrise-n-54-un-festival-d-incertitudes