Según una revisión Cochrane  La catarata es la causa más importante de ceguera en el mundo, representa al 50% al 80% en los países en desarrollo. Se espera un aumento del número de individuos con ceguera por cataratas debido al aumento en la expectativa de vida. El envejecimiento provoca cambios en las proteínas del cristalino lo que resulta en opacificación del mismo. Estos cambios en general son bilaterales, aunque pueden ser asimétricos. Los síntomas de catarata incluyen resplandor, visión borrosa, disminución progresiva de la función visual y ceguera. Actualmente, la cirugía es la única opción terapéutica, una vez que se ha producido la opacificación del cristalino y la disminución de la visión. La indicación para la cirugía se realiza en base a si la disminución de la función visual del paciente interfiere con su calidad de vida. Se han desarrollado diferentes técnicas quirúrgicas para extraer el cristalino opacificado que es reemplazado por una lente intraocular (ubicada en la cámara anterior o posterior del ojo), anteojos para afaquia o lentes de contacto. Existen cuatro formas principales cirugía de extracción de la catarata: intracapsular (EICC), extracapsular (EECC), facoemulsificación (FACO) y manual con incisión pequeña (CMCIP).

Con respecto a la cirugía de cataratas la Asociación Americana de Oftamología explica que:

La cirugía de catarata es una operación para extraer el cristalino del ojo cuando este está nublado.

La función del cristalino es doblar (refractar) los rayos de luz que entran en el ojo para ayudarnos a ver. Su propio cristalino debe estar transparente, pero cuando tiene catarata se nubla. Tener una catarata puede ser como mirar a través de un parabrisas empañado o empolvado. Las cosas pueden lucir borrosas, nubladas o menos coloridas.

La única manera de eliminar una catarata es por medio de la cirugía. Su oftalmólogo le recomendará extraer una catarata cuando le impide hacer cosas que quiere o necesita hacer.

Una cirugía de cataratas no restaura la visión perdida a causa de condiciones oculares como la degeneración macular, el glaucoma, o la retinopatía diabética.

Durante la cirugía de catarata, se le extrae el cristalino nublado natural y se le coloca un cristalino transparente artificial. Ese cristalino se denomina lente intraocular (IOL, por sus siglas en inglés). Su oftalmólogo hablará con usted sobre los IOL y le explicará cómo funcionan

Y según el National eye Institute:

Las cataratas relacionadas con la edad se desarrollan de dos maneras:

  • 1. Cuando las acumulaciones de proteína reducen la claridad de la imagen que llega a la retina. El cristalino está compuesto en su mayoría por agua y proteína. Cuando esta proteína se acumula, nubla el cristalino disminuyendo la luz que llega a la retina. La opacidad puede ser tan severa que hace borrosa la visión. La mayoría de las cataratas relacionadas con la edad se desarrollan debido a las acumulaciones de proteína.Cuando la catarata está pequeña, la opacidad afecta solamente una pequeña porción del cristalino. Quizás usted no note ningún cambio en su visión. Las cataratas tienden a “crecer” lentamente, así que la visión se deteriora gradualmente. Con el tiempo, el área opaca del cristalino se puede agrandar y la catarata puede aumentar de tamaño. La visión se dificulta, haciéndose más opaca o más borrosa.
  • 2. Cuando el cristalino cambia lentamente a un color amarillento o marrón, añadiendo un tinte marrón a la visión. Cuando el cristalino transparente poco a poco adquiere color con la edad, su visión puede lentamente ir adquiriendo un tinte marrón. Al principio, la cantidad del tinte puede ser poca, sin causar problemas con la visión. Con el tiempo, el tinte se intensifica y puede hacer más difícil leer y hacer otras actividades rutinarias. Este cambio gradual en la cantidad del tinte no afecta la claridad de la imagen transmitida a la retina.Si usted tiene una decoloración avanzada del cristalino, quizás no pueda identificar los tonos azulados y morados. Por ejemplo, usted puede creer que tiene puesto un par de calcetines negros y no se dará cuenta que son morados hasta que sus amigos se lo digan.

 

Fuente

Pero, en la practica cotidiana: ¿cuando es preciso operar de catarata? Para responder esta pregunta hemos seleccionado y traducido una entrada que hizo el blog Slow Medicine Brasil con una reflexión de un oftalmólogo humanista sobre cómo responder la pregunta que muchos pacientes presentan al oftalmólogo (aunque, a veces, no la expresen): ¿Doctor es realmente preciso operarme de catarata?

Recuerdo cuando yo era niño, mi abuela fue operada de catarata, fue un agito en la familia! Se quedó internada y al volver a casa, permaneció un largo tiempo en absoluto reposo, sin poder moverse. Le pregunté por ella porque necesitaba usar esas gafas “fondo de botella” incluso después de la cirugía. Hoy sabemos que por el hecho de que en la época no se implantara lente intraocular en lugar de la catarata, la gente utilizaba gafas con grados bastante elevados para corregir la ausencia del cristalino. Fue lo que me dijo, en otras palabras … Fue mi primer contacto con la oftalmología.

Actualmente operamos pacientes que son liberados pocas horas después del procedimiento, muchas veces ya están con buena visión al día siguiente, necesitando gafas de muy baja graduación. Estas “facilidades” hicieron la cirugía de catarata, uno de los procedimientos quirúrgicos más realizados en el mundo, beneficiándose y trayendo “vida” a miles de personas.

Por otro lado, hemos observado un explosivo aumento de las indicaciones quirúrgicas, incluso en individuos con cataratas insignificantes, con buena agudeza visual y que poco influencian las actividades diarias de estas personas. Hace un mes, atendí a un señor muy activo de 84 años, que fue a cambiar sus gafas en otro servicio, y vino con indicación para operar su catarata. Después de conversar bastante y examinarlo, observé que realmente presentaba una catarata relativamente densa, cuya visión mejoró bastante después de ajustar su grado de las gafas (recordando que las cataratas nucleares que son comunes, a menudo cambian mucho la refracción de los pacientes). Le dije a él que presentaba cataratas, pero podríamos intentar no operarlo, pues su visión mejoró mucho después de corregir las gafas. Esta semana me llamó, agradeció mucho por haberle dado la opción de no hacer la cirugía y que volvió a dirigir con confianza. Esta situación es muy común en los días actuales.

Algunos grupos abogan la indicación de cirugía en estos pacientes por el hecho de quedar menos dependientes de gafas, la cirugía ser “simple” y con rápida recuperación.

Incluso con el avance tecnológico, las posibilidades de complicaciones en una cirugía de cataratas son reales y no despreciables, especialmente cuando tratamos con la visión que es la mayor fuente de comunicación con el mundo.

Recientemente el Royal College of Ophthalmology, publicó un importante estudio que analizó cerca de 200.000 cirugías de cataratas realizadas en el Reino Unido. El número total de complicaciones intraoperatorias fue del 4,2% y el porcentaje de complicaciones en las manos de cirujanos experimentados fue del 3,5%. La ruptura de la cápsula posterior, que es una complicación muy temida entre los cirujanos, ocurrió en cerca del 2% de las cirugías y estos pacientes tuvieron 42 veces más probabilidades de presentar desprendimiento de retina y 8 veces más posibilidades de endoftalmitis en el período postoperatorio. Ambas complicaciones gravísimas con posibilidades de ceguera.

Además de los riesgos inherentes al procedimiento, la cirugía de catarata implica costos directos a los pacientes y familiares, a los sistemas de salud (SUS, seguros de salud, etc) y en última instancia a la sociedad. ¿Estamos dispuestos a asumir estos costes? Soy cirujano y gran entusiasta de la cirugía de catarata pero creo que deberíamos ser más críticos en cuanto a la indicación de procedimientos que podríamos intentar evitar.

Entiendo que la mejor forma de cambiar las actitudes y los pensamientos que conduce al sobrediagnóstico y al sobrepeso sea a través de la transparencia.

Transparencia en la enseñanza de medicina / oftalmología, orientando a los futuros médicos a utilizar medicina basada en evidencias de calidad, recurriendo a las estadísticas para tomar decisiones más científicas y menos intuitivas.

Transparencia relacionada al conflicto de intereses comerciales en la medicina.

Transparencia con los pacientes, permitiendo que las decisiones médicas sean compartidas y centradas en valores y creencias de los pacientes.

Transparencia relacionada al exceso de cobro sobre los médicos / medicina que muchas veces necesitan echar mano de exámenes y procedimientos para defenderse de posibles demandas.

Finalmente veo que necesitamos TIEMPO para escuchar y sacar lo que realmente aflige a nuestros pacientes y encararlos como un todo, evitando compartimentalizar la atención, para poder, por ejemplo, responder con más firmeza, una pregunta muy realizada en los días de hoy: “Doctor, realmente necesito operar mi catarata?”

 

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